lentes de contacto

Las lentillas pueden provocar problemas en la salud ocular si se saltan las recomendaciones de uso. En el caso de cumplirlas, es prácticamente imposible de que pueda surgir algún problema.

Lentillas y sus problemas

La mayoría de los problemas asociados a las lentillas son consecuencia de prácticas incorrectas por parte del usuario. Por eso, ten siempre presentes estas recomendaciones:

  • No excedas los plazos de reemplazo de las lentes desechables ni las utilices más tiempo del recomendado.
  • Sigue las instrucciones de tu óptico-optometrista en cuanto al manejo y limpieza de las lentes de contacto. Si no las conservas de la manera adecuada, se pueden formar depósitos de proteínas en su superficie.
  • No las utilices deterioradas.
  • Nunca las compartas con otra persona, ya que esa práctica incrementa el riesgo de infecciones oculares.
  • No duermas con ellas. Ni todas las lentes están diseñadas para el uso nocturno ni todas las personas se puede adaptar a esta modalidad, incluso con las lentes adecuadas.
  • Acude a tu óptico-optometrista para revisiones periódicas o cuando experimentes irritación ocular o visión borrosa. Es muy importante realizarse la revisión cada año.

Si no tienes una idea muy clara de qué tipo y modalidad de reemplazo es la que más te conviene, no te preocupes.

Clasificación de las lentillas

  • Lentes de contacto blandas, que se caracterizan por su comodidad y facilidad de adaptación. Incluso las personas con ojos sensibles pueden acostumbrarse a ellas. Las lentes blandas convencionales corrigen la miopía y la hipermetropía, mientras que las lentes tóricas se utilizan para el astigmatismo.
  • [ratingwidget]

  • Permeables a los gases, que proporcionan una óptima calidad visual y son muy duraderas, aunque su adaptación requiere un poco más de tiempo.
  • Híbridas, con una zona central fabricada con un material permeable a los gases y una zona periférica hecha de un material blando.