Precio lentes progresivas

Precio lentes progresivas

El precio lentes progresivas puede variar desde 50€ hasta 700€ o más. Esta gran variación de precio depende tanto de la calidad como de la graduación, e incluso aún puede ser mayor.

El precio sube sobre todo cuando aumentamos la calidad de la lente, disminuyendo las aberraciones laterales y aumentando la zona por la que se ve bien.

Por sino lo sabéis, en las lentes progresivas se ve nítido por la zona central y muy mal por los laterales.

Precio lentes progresivas

Cuando nos ofrezcan un coste muy elevado, estaremos ante unas gafas con amplia visión y fáciles de adaptarse. Estas lentes habrán sido talladas con las técnicas actuales, consiguiendo repartir mejor las aberraciones y mejorando o ampliando así la visión con estas gafas.

precio de las gafas progresivas
El precio de las gafas progresivas depende de la personalización.

Cuando estemos ante un precio muy bajo, podemos sospechar de que esas lentes serán muy antiguas, habiendo sido tallada con técnicas desfasadas en la actualidad. Y por supuesto, ofreciendo una lente de baja calidad con un campo de visión pequeño y de difícil adaptación.

Precio gafas progresivas

Pensando en el precio lentes progresivas, lo mejor para iniciarse y sin gastar demasiado dinero, puede ser elegir unos progresivos de calidad media.

Es bastante más fácil adaptarse a unos progresivos con poca graduación, ya que su tallado siempre es más fácil de realizar. Pero si se tiene demasiada graduación, es mejor optar por la máxima calidad.

Cuando miremos, es mejor basarnos en la calidad del progresivo que acostumbramos a llevar. Así el cambio de gafas no nos supondrá demasiado esfuerzo.

Todas las lentes progresivas llevan gravada su marca. En una entrada anterior, he dibujado todas las marcas para que podáis consultarlas.

También dependerá de los tratamiento, pero en menor medida. El antirreflejo, fotocromático, antivhao, reducción… Aumentarán el precio final.

Precio lentes progresivas: Resumen

El precio de las gafas de calidad media y con una graduación media, pueden rondar los 400€ unas gafas completas.

  • ¿Cómo funcionan las gafas progresivas?

Ya desde principios del siglo xx, varios optometristas y diseñadores ópticos pensaron en la posibilidad de fabricar una lente en la que la potencia se incrementaría de forma continua desde una zona de lejos localizada normalmente en la parte superior de la lente, hasta una zona de cerca, situada en la zona inferior.

Un cambio gradual de potencia, en lugar de un cambio brusco, presentaría varias ventajas:

1. La acomodación del usuario cambiaría de forma gradual al pasar de la zona de visión de lejos a la de cerca, como en el ojo no présbita.

2. La lente proporcionaría potencias intermedias, para enfocar a distancias intermedias.

 

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Esta característica sería de gran utilidad a los présbitas avanzados, para los que la amplitud de acomodación se ha reducido por debajo de 1D.

3. Al carecer de una transición física, las gafas progresivas carecería de salto de imagen.

Sus características ópticas variarían de forma continua de unos puntos a otros.

4. La lente de potencia gradual carecería de línea de separación visible, lo que mejora considerablemente la estética de la lente e incrementa la predisposición del présbita a utilizarla.

5. A falta de otras tecnologías, la lente de potencia variable remedaría la acomodación natural, al comportarse como una lente «zoom» que se activa al recorrerla transversalmente.

¿Quién inventó las gafas progresivas?

Las primeras patentes sobre lentes progresivas datan de principios del siglo xx, aunque en aquella época no existía una tecnología adecuada para su fabricación.

Las primeras lentes con éxito comercial llegaron a EE.UU y a Europa al comienzo de los sesenta.

En 1959, el francés B. Maitenaz patentó la lente Varilux 1, fabricada por Essel Optical.

En 1961, D. Volk y J. Weinberg introdujeron en EE.UU el Omnifocal, fabricado por Robinson-Houchin.

La variación de curvatura en una superficie no puede provocarse de forma caprichosa y, cuando se genera dicha variación, se produce también astigmatismo no deseado.

Un modelo simple de lente progresiva

Vamos a ilustrar el efecto de la progresión con un modelo relativamente simple de gafas progresivas.

Si bien es difícil imaginar y cuantificar una superficie progresiva, es relativamente sencillo imaginar un cilindro progresivo, que puede generarse fácilmente con una hoja de papel.

Supongamos que combinamos dos de estos cilindros progresivos, como las caras anterior y posterior de una lente biconvexa.

Uno de los cilindros progresivos se ha girado 45°, mientras que el otro se ha girado 135°.

La combinación de ambas superficies genera una lente bicilíndrica de potencia esférica progresiva a lo largo del meridiano vertical, que coincide con la diagonal de los cilindros progresivos.

Sin embargo, en cuanto nos salimos de la diagonal, las potencias de los cilindros progresivos dejan de balancearse: mientras que uno crece hacia la derecha, el otro decrece.

Como resultado, en la lente bicilíndrica aparece un astigmatismo cuyo valor es igual al de la adición.

Además, el eje de cilindro se orienta a 45° a un lado del meridiano vertical, y a 135° al otro lado.

Este comportamiento, que surge de una forma sencilla al combinar dos cilindros progresivos, es intrínseco a cualquier forma de generar progresión, ya sea distribuida en una o dos superficies.

El precio a pagar por el incremento suave de potencia es la aparición de astigmatismo indeseado en una buena parte de la lente.

Modelo de Minkwitz

Poco después del lanzamiento del Varilux 1, el matemático alemán G. Minkwitz estableció un teorema fundamental para el posterior desarrollo de este tipo de lentes.

Deseamos construir superficies en las que la potencia varía gradualmente de unos puntos a otros manteniendo el carácter de esfericidad local.

Esto significa que, aunque la potencia varía de unos puntos a otros, si nos colocamos en un punto particular de la misma, las curvaturas de la superficie son idénticas en todas las direcciones o, lo que es lo mismo, si colocamos un esferómetro de tamaño infinitesimal en un punto de la superficie y lo giramos en torno a la normal, el valor es el mismo.

Las gafas progresivas modernas se construyen invariablemente en torno a un meridiano umbilical.

Si asumimos que el ojo puede tolerar un cierto valor de astigmatismo, la región en torno al meridiano umbilical en la que el astigmatismo se mantiene por debajo de dicho umbral constituye una suerte de «pasillo» que conecta las zonas de lejos y cerca de la lente.

Fuera de ese pasillo, el astigmatismo supera el valor umbral y la visión no es suficientemente nítida.

La primera consecuencia que extraemos del teorema de Minkwitz es que el astigmatismo no deseado crecerá tanto más rápido cuanto más estrecha sea la región de progresión, o cuanto más alta sea la adición.

Esto significa que el pasillo será más estrecho en lentes de alta adición, o en lentes de transición rápida.

Esto es una característica geométrica que no puede violarse con ninguna técnica de diseño o de fabricación (siempre que lo que se fabrique sea unas gafas progresivas).

Estructura de una lente progresiva

La exposición anterior nos permite determinar los parámetros que definen la estructura de unas gafas progresivas que son: longitud de la progresión, posición vertical de la progresión, inset de la línea umbilical, y ángulos de distribución periférica del astigmatismo.

Los tres primeros parámetros definen la estructura de la línea umbilical y el perfil de potencia a lo largo de la misma.

Los dos últimos determinan la distribución periférica de astigmatismo.

Longitud de progresión

Desafortunadamente hay una gran confusión entre las diferentes formas de cuantificar la longitud de un progresivo, y más desafortunadamente aún, algunos fabricantes no aclaran la definición que ellos mismos utilizan al dar las especificaciones de sus gafas progresivas.

Dado que el perfil de potencia de una lente progresiva es una función continua, existen múltiples formas de definir su longitud.

Quizás una de las más utilizadas en la bibliografía científica es la siguiente: definimos la longitud de progresión, L, como la distancia vertical entre el punto en el que la potencia alcanza el valor de lejos más el 10% de la adición, y el punto en el que la potencia alcanza el valor de lejos más el 90% de la adición.

Con esta definición la longitud L encierra el 80% de la adición.

Desde un punto de vista práctico, normalmente se considera que el 90% de la adición es un valor funcional para el trabajo de cerca, mientras que el 10% de la adición producirá una ligera miopización sólo detectable en adiciones altas.

Posición vertical de la progresión

La longitud por sí sola no determina dónde empieza o dónde termina la progresión.

Por ello, es fundamental incorporar a la definición de la lente la posición vertical de un punto concreto del perfil de progresión.

A menudo, encontramos propaganda en la que se justifica esta anchura extra como consecuencia de una característica especial del diseño.

El precio a pagar por un pasillo más ancho es, por tanto, una posición menos ergonómica en visión de lejos.

Incluso puede ocurrir que si el espacio que permite la montura por encima de la pupila es pequeño, el paciente se quede virtualmente sin zona de lejos..

Inset

En las gafas progresivas modernas la línea umbilical se desplaza horizontalmente hacia el lado nasal para permitir que los ejes visuales pasen por el centro del pasillo al converger desde visión de lejos a visión de cerca.

De forma ideal, el inset debería depender de la distancia interpupilar, la distancia de trabajo y la prescripción de la lente.

En las lentes free-form modernas el inset puede calcularse de manera automática para cada orden.

También pueden pedirse gafas progresivas sin inset para pacientes con anomalías de la visión.

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