Terapia Visual ¿Qué es?

Terapia visual

La terapia visual referida al tratamiento de las disfunciones de la visión binocular (denominada históricamente como ortóptica) se refiere a una serie de procedimientos que tienen como objetivo la mejora de las habilidades visuales.

Suelen dividirse en técnicas de terapia de supresión, oculomotora, acomodativa y de vergencias, que se utilizarán de forma aislada o conjunta en función de la anomalía que se deba tratar.

Terapia Visual: Ejercicios

La terapia de motilidad ocular se refiere al entrenamiento de los movimientos denominados seguimientos y sacádicos.

Procedimientos como la pelota de Marsden, los trazos visuales o la utilización de luz puntual pueden ser útiles para el entrenamiento y la mejoría de los seguimientos.

En cuanto a los sacádicos, las técnicas utilizadas suelen ser las denominadas tablas de Hart, la ejecución de sacádicos con cambios de fijación entre dos objetos o las sopas de letras.

Las cartas ARB son también un instrumento habitualmente utilizado en la terapia de motilidad ocular al permitir realizar seguimientos y sacádicos mediante las mismas tarjetas.

Por otro lado, la terapia visual antisupresión tiene como objetivo eliminar la supresión del paciente en condiciones binoculares.

Las técnicas más utilizadas son la barra de lectura o los filtros para televisión basados en la consciencia del paciente de esta supresión con el fin de realizar un esfuerzo para su eliminación.

La terapia acomodativa dispone también de diversas técnicas.

Objetivo de la terapia visual:

El objetivo es que el paciente aprenda a mejorar su capacidad acomodativa en función de la anomalía diagnosticada.

Las tablas de Hart utilizadas en el entrenamiento de los movimientos sacádicos también suelen emplearse como terapia acomodativa.

En este caso, como el paciente debe cambiar la fijación desde la visión lejana a la próxima y viceversa, está realizando cambios acomodativos.

De este modo, la dificultad del ejercicio se puede aumentar o disminuir insertando lentes positivas o negativas en función de la anomalía a tratar.

Otras técnicas como la utilización de flippers acomodativos o el balanceo de lentes sueltas también permiten ejercitar un aumento o disminución de acomodación con el fin de flexibilizar el sistema acomodativo.

Para la terapia de vergencias existen diversas técnicas.

En general, el entrenamiento de la visión binocular se basa en la mejora de las vergencias fusionales.

Para ello una técnica debe o bien mantener la acomodación en un plano y cambiar el estímulo para el sistema de vergencia o a la inversa, es decir, mantener fijo el plano de vergencia y modificar el estímulo de acomodación.

Generalmente, las técnicas de visión binocular utilizan el mantenimiento de la acomodación en el plano de fijación (habitualmente a 40 cm) y mientras el individuo mantiene nítida la tarjeta, se altera la demanda de vergencia.

Con la convergencia, el plano de vergencia se sitúa por delante del plano acomodativo y en divergencia a la inversa.

Así, cuanto mayor sea la separación entre los planos acomodativo y vergencial la demanda en el sistema será mayor y también la dificultad del ejercicio.

Existen diversas técnicas para estos propósitos.

Algunas de ellas realizan terapia de vergencias con énfasis en mejorar la amplitud de vergencia.

Éste es el caso del cordón de Brock.

También el de los anaglifos variables, vectogramas variables, o el estereoscopio variable que entrenan la vergencia de forma suave.

Otros procedimientos desarrollan la vergencia a saltos, al existir un cambio rápido de una demanda de vergencia a otra.

Tal es el caso de los anaglifos y vectogramas fijos, la regla de apertura o las cartas de fusión en espacio abierto.

Además, utilizando estas técnicas se puede desarrollar un entrenamiento de la flexibilidad fusional haciendo que el paciente pase de una demanda de convergencia a divergencia y a la inversa.

Para ello pueden emplearse los vectogramas o anaglifos junto a un flipper polarizado o con filtros rojoverde.

De este modo, cuando en una determinada demanda el paciente voltea el flipper, el estímulo de vergencia cambia.

Evidencia científica sobre el tratamiento de las disfunciones de la visión binocular

Existen en la bibliografía científica diversas revisiones que han puesto de manifiesto que la terapia visual puede modificar las habilidades visuales y mejorar ciertos síntomas visuales de los pacientes.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que una revisión bibliográfica no sigue un proceso sistemático para la recopilación de la información científica (como sí lo hace una revisión sistemática).

Pudiendo existir una selección parcial de la bibliografía al ser los autores los que eligen qué información ofrecer en la revisión.

En este sentido, las revisiones sistemáticas existentes acerca del tratamiento de estas disfunciones sí proporcionan evidencia sobre los tratamientos.

En la revisión sistemática realizada por Rawstron et al acerca de la eficacia de la terapia visual en diferentes condiciones visuales estrábicas y no estrábicas.

Los autores concluyen que, en cuanto a la insuficiencia de convergencia no estrábica, la terapia visual es eficiente, aunque no existen ensayos clínicos controlados sobre las disfunciones acomodativas que permitan llegar a conclusiones concretas.

Resultados similares se encuentran en la revisión sistemática realizada por Cacho et al sobre los diferentes tipos de tratamiento utilizados en todas las anomalías acomodativas y binoculares no estrábicas.

Las conclusiones obtenidas revelan que únicamente existe evidencia científica sobre la eficacia de la terapia visual en la insuficiencia de convergencia.

Los ensayos clínicos existentes corroboran la conclusión de que existe evidencia para la insuficiencia de convergencia sobre la mejoría de los síntomas y los signos del PPC y VFP con el uso de la terapia visual.

Además, se ha comprobado que la terapia de acercamiento y la prescripción de prismas de BN no son eficaces al tratar esta condición.

Sin embargo, para el resto de anomalías no existe evidencia de cuáles deben ser las mejores opciones de tratamiento, al no existir estudios adecuadamente diseñados para confirmar su eficacia.

Generalmente, el problema que aparece en las investigaciones es la ausencia de un grupo control que evalúe el efecto placebo.

Y pueda diferenciarse si la eficacia de los tratamientos proporcionados es real o se debe a dicho efecto placebo.

Es necesario, por tanto, que la investigación respecto a las diferentes opciones de tratamiento para el resto de condiciones se lleve a cabo mediante ensayos clínicos adecuadamente diseñados que proporcionen la evidencia necesaria para su aplicación en la práctica clínica.

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